El tocaor de los Palacios y Villafranca, admirado por el mismísimo Paco de Lucía, nos dejaba este 3 de agosto a los 83 años.
Revista La Flamenca. R. De la Villa. 5/8/2024
Este sábado 3 de agosto, a las 14 horas, el ayuntamiento del municipio sevillano de Los Palacios y Villafranca colgaba en sus redes sociales la triste noticia del fallecimiento de Manuel Carmona Martín, “nuestro querido maestro de la guitarra”.
A sus 83 años, nos ha dejado este reconocido músico, compositor y guitarrista, silenciando para siempre las cuerdas de su guitarra y provocando un vacío, no solo en su ciudad natal, sino en el mundo de la cultura y el arte en general.
Guitarrista, hijo del también guitarrista de Los Palacios y Villafranca Manolo Carmona Fabián que acompañó a Pavón o a Manuel Torres y de quien aprendió hasta convertirse no solamente en el mejor guitarrista que ha tenido el municipio palaciego hasta la fecha, sino que también en el más admirando y referente del toque para muchos grandes de la guitarra.
Por citar algunos ejemplos, Rafael Riqueni dio sus primeros toques guiados por él, o Niño de Pura cuyos primeros rasgueos fueron seguidos por Carmona antes de terminar de aprender con Manolo Sanlúcar. Hasta el mismísimo Paco de Lucía mostró admiración por él y por su toque, de quien cuentan, que le afinó más de una vez su guitarra antes de sus conciertos.
Pero Manolo Carmona no solo destacaba en la guitarra flamenca, sino que además era compositor y un intelectual del flamenco y de este instrumento de las seis cuerdas, destreza que le llevó a acompañar a lo largo de su vida artística a primeras figuras de la talla de Antonio Mairena, Naranjito de Triana, Fosforito, Joselero de Morón, Fernanda y Bernarda…
Un buen guitarrista, que prefirió vivir lejos del foco mediático y artístico, compartiendo esta su afición, con su otra profesión, la de empleado de banca sin dejar de mencionar su marcada vida dedicada a la fe y la religión, poco habitual entre los artistas de su época.
Bien es cierto, que en sus últimas décadas de vida, la salud le jugó malas pasadas, teniendo que someterse a diálisis o una artrosis en su mano derecha que fue lo que definitivamente le obligó a dejar de tocar de forma profesional…
Sin embargo, Manolo Carmona ha sabido dejar huella en el flamenco. Por ello, los crespones negros penden de las guitarras tras su partida, perdiendo el flamenco, el arte y la cultura un eslabón importante de su historia.
