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Enmudece la guitarra de Juan Parrilla


Enmudece la guitarra de Juan Parrilla




El coronavirus se ha llevado a una pieza importante de la saga jerezana de los Parrilla, Juan Fernández Molina.

Revista La Flamenca. R. De la Villa. 14/12/2020

El sábado 12 de diciembre, el flamenco se despertaba con la triste noticia del fallecimiento de Juan Fernández Molina, más conocido en el mundo artístico como Juan Parrilla.

El coronavirus, según fuentes consultadas, ha sido la causa de este triste desenlace que ha enmudecido para siempre la guitarra de este artista y empresario, pieza fundamental de la saga jerezana de los Parrilla.

Nació en el año 1943 y contaba con una dilatada carrera profesional de más de 50 años dedicada al arte jondo. En sus genes llevaba impreso el flamenco, el compás, con un árbol genealógico de arte a raudales, pues pertenece a una de las familias gitanas que más han aportado al flamenco.

Por citar algunos nombres, Juan fue nieto de Juanichi El Manijero, hijo de Tío Parrilla, hermano de Manuel Parrilla y padre de artistas de referencia como son sus hijos Juan, Manuel, Bernando y Malena.

Sus inicios como artista fueron junto a su hermano Manuel en los años cincuenta y sesenta, buscándose la vida tocando en ventas y bodegas de la época. Aunque admiraba a su hermano, también tenía predilección por el toque de Manuel Morao y Juan Morao.

Además, cabe mencionar que no pudo tener mejores examinadores para obtener el carnet de artista que La Niña de los Peines, Tomás Pavón, Pepe Pinto y el Niño Ricardo.

En cuanto a su faceta empresarial, encontramos su inicio en la década de los setenta dirigiendo un tablao en Marbella. Tras ello, sobre el año 75, regresó a su ciudad natal, Jerez de la Frontera, para regentar dos nuevos negocios hosteleros relacionados siempre con el flamenco.

Tras un tiempo, decidió probar suerte en Madrid donde estuvo trabajando en míticos tablaos como La Venta El Gato, Caripen, Zambra… y fue profesor en el Real Conservatorio Superior de Música de la capital de España.

De vuelta a Jerez, a mediado de los 90 apostó por el Lagar de Tío Parrilla, un rincón situado en el barrio jerezano de San Mateo, donde se producían encuentros cabales y por donde pasó una generación de artistas jóvenes de Jerez.

La muerte de Juan Parrilla, quien llevó su personalidad en el toque a muchos rincones de la geografía española, ha golpeado a esta gran saga flamenca y gitana. Sin embargo, su aportación al arte jondo quedará para los anales de la historia, cuya herencia regenta ahora en sus hijos, especialmente en Manuel, quien continúa con el toque de esta escuela creada por los Parrilla. DEP Juan Parrilla.




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